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Creo que dejé que me afectara. Creo que algo en mi superficie estaba roto y se filtró en mí la tristeza de todo el mundo. Creo que mi capa se rompió, creo que se hizo agujeritos, se descosió, y la función protectora e impermeable que ejercía sobre mí, quedó inservible, inútil y dentro mí entraron horribles sentimientos y pensamientos. Comencé a odiar la vida, a ver el tirante del taller lo suficientemente resistente para una soga. Comencé a despreciar todo lo que había logrado conseguir. Comencé a querer llorar todo el tiempo y por todo, comencé a odiarme y a … Continúa leyendo ~

Hay domingos

Hay domingos que me quiero pegar un tiro. Sí, hay domingos que todo me deprime, todo me agobia, todo me supera. Hay domingos que no soporto nada, ni una cara, ni una mirada, ni las caras de mis perros viéndome felices invitándome a jugar. Hay domingos en que suelo pudrirme por dentro y juro que intento no sacar la basura, pero no puedo. Hay domingos en los que simplemente quisiera irme muy lejos, como todos, como los demás. Hay domingos en que no quisiera tener la vida que tengo, que me parece a veces hermosa y a veces horrenda. Hay … Continúa leyendo Hay domingos

La sala de espera

La sala de espera siempre es un lugar frío y hostil. Cada cual en lo suyo esperando su consulta o su diagnóstico, metidos en sus móviles o en sus libros o revistas. Casi no se suele conversar, más bien es un espacio de eso, de espera. Pero la sala de psiquiatría es distinta. Allí no hay prejuicios ni personas desconocidas, allí cada cuál es cómo es. Marlene tiene anemia crónica. Es una mujer negra, de estatura media baja y algo gorda. No está allí por ella, sino por su hijo Bryan, que no se qué problema tiene porque no lo … Continúa leyendo La sala de espera

Elena

Elena siempre había sido una chica tímida y un tanto retraída, sobre todo en temas que respectaran al sexo. En su entorno era un tema que solía salir en conversaciones, entre sus amigos o conocidos, pero a ella le provocaba vergüenza tocar el tema. No le agradaba exhibir su cuerpo con ropas cortas o justas, odiaba sentirse observada (o quizá, la habían educado para sentir eso). Una tarde como cualquier otra, Elena estaba sentada en su habitación leyendo un libro que le había robado a su padre, cuando descubrió en sí misma una sensación nueva y extraña, que no había … Continúa leyendo Elena

Inmensidad

Estaba sentada bajo el sol, admirando la inmensidad del mundo como solía hacerlo. De pronto, comenzó a sentirse muy minúscula comparada con aquellas cosas, y sintió terror. La sensación de encierro y un pánico desbordante comenzaron a apoderarse de ella y ya no pudo controlarlo. Salió corriendo sin rumbo fijo; hacia algún lugar en donde la inmensidad no fuera tanta y pudiera respirar sin sentir miedo. A lo lejos vislumbró un viejo galpón abandonado y allí se escondió. Respiró profundo y contó hasta mil, hasta que sus pulsaciones bajaron y su corazón se calmó al latir. Lentamente salió de su … Continúa leyendo Inmensidad

Lo que mata es la humedad

Se fue y dejó la puerta abierta. No había nada que me molestase más que eso. La intimidad que por tanto tiempo me había sido corrompida, seguía siéndolo, vez tras vez, ya no aguantaba ni quería nada más. Ese día había estado extraño. La humedad afuera empañaba los vidrios y mojaba los pisos y las almas. El cielo estaba encapotado, como queriendo llover, pero no llovía hace días. El espesor en el aire parecía cortarse, no había un respiro de aire limpio, todo estaba impregnado en un gris húmedo, incómodo. El suelo rebosaba agua, y todo estaba lleno de gotas … Continúa leyendo Lo que mata es la humedad

Rotos

Todos estamos rotos, un poco hechos mierda. Todos cargamos a cuestas nuestros desastres, nuestras decepciones, desilusiones y también esperanzas. Somos los pedazos de las cosas que nos pasaron, somos el reparto de despojos que la vida hizo de y con nosotros. Pero también somos los sueños, las alegrías y la verdad. El sabernos humanos, miserables o esperanzados, es lo que nos hará crecer. Continúa leyendo Rotos

Noches de desamor

Otra vez. Otra vez vuelvo a enloquecer, a perderme entre tus curvas, a morime un poco todo el tiempo por tenerte acá. Otra vez vuelvo a caer en las putas redes de tus atractivos tan sublimes e intensos, otra vez me dejo llevar. Me gustaría entender y entenderte, decifrarte, mirarte, hacerte el amor. El delire de imaginarme entre tus pieles, tus cabellos y tus abrazos, me estalla, me parte en dos. Solamente puedo entregarte esta confesión estúpida, ardida, tardía, cansada. Sólo puedo desearte entre mis líneas, en silencio, callada, triste y excitada. Solamente puedo regocijarme en tus recuerdos, tan tuyos … Continúa leyendo Noches de desamor

Paloma que pierde el vuelo (02/16)

Era una mañana hermosa. El cielo parecía salirse de un cuadro surrealista. Veíamos juntos el amanecer. La brisa mañanera y el silencio de la ciudad dando los primeros bostezos, hacían que, por primera vez, quisiera estar allí. El mundo me gustaba. Ella también. La mañana es la única parte del día en la que la gente me cae bien. Los ojos lagañosos, parecen sinceros de mañana, cuando la tarde del mundo miserable no ha corrompido aún, en esos corazones ya rotos. Es impresión mía, pero la gente parece feliz de hacer lo que hace, junto con la infusión oriental y … Continúa leyendo Paloma que pierde el vuelo (02/16)